"Schnellecke ha sido lo mejor que podía pasarme"

Joanne-Anissa Palmer, control de camiones, logística de transportes de Schnellecke Braunschweig

Joanne Anissa Palmer 560x560

¿Cómo llegó a Schnellecke?

"Realicé una formación en Schnellecke para ser técnica comercial en comunicación de oficina. Comencé en 2008. La mitad de mi formación la hice en Wolfsburgo, la otra mitad aquí en Braunschweig.

Debido a un luto en la familia tuve que interrumpir la formación durante un año, pero para la directora de formación de Schnellecke esto no fue ningún problema. Fue realmente genial cómo me apoyaron".

 

¿Y qué hizo después?

"Al concluir mi formación en 2012 me cogieron aquí en Braunschweig y trabajé primero en el registro. En el registro se trabaja durante todo el día, se tramitan los papeles que deben aceptarse en la expedición. Debido a las cartas de porte, se contabilizan las mercancías que están en los camiones. Después se elabora una lista de descarga y solo después puede descargarse el camión.

A principios de 2016 me cambié a expedición. El trabajo en el registro me divertía, pero quería tratar más con personas. Donde estoy ahora me siento muy bien y el trabajo me divierte".

 

¿Qué es lo que hace usted exactamente ahí?

"Cuando un camión llega a nuestro recinto, primero tiene contactar con nosotros. Recibimos los papeles que lleve y que demuestren su encargo, le indicamos una puerta para cargar o descargar y le damos un busca cuando dura un poco más. En mi departamento trabajamos con un total de seis personas durante todo el día, pues por supuesto que por las noches también llegan camiones.

Junto con la expedición, también gestionamos los tráiler y hacemos, por tanto, la disposición. Distribuimos los tráiler y tenemos que saber dónde están. A veces esto no es tan fácil, por ejemplo, cuando un conductor no anota correctamente el número.

A nosotros también se nos comunican los desperfectos y nos llegan reclamaciones de entregas incorrectas. Entonces tenemos que decidir también de inmediato cómo manejamos el asunto, sobre todo, durante el turno de noche, puesto que, salvo nosotros, no hay nadie más. Nunca te aburres, sino que de verdad cada minuto hay algo que hacer, pero me gusta hacerlo de verdad.  

A Schnellecke llegué en su momento más bien de casualidad, pero fue lo mejor que me pudo pasar."