"En Schnellecke muchas cosas son diferentes"

Michael Kummerow, dirección administrativa y dirección de control de calidad, Schnellecke Logística Wolfsburgo

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¿Cómo llegó a Schnellecke?

"Llevo en Schnellecke desde junio de 2012. Previamente estuve trabajando durante 20 años en el control de calidad de un gran proveedor automovilístico. Estudié para ser mecánico especializado en mecanizado por arranque de virutas con especialidad en técnica de giro automático y de alguna manera acabé metiéndome en el área de calidad. Entonces seguí formándome con cursos y otras medidas de formación continua. De esa forma llegué a director de control de calidad de construcción de prototipos. Después estuve cuatro años como director de calidad en una empresa mediana, antes de llegar a Schnellecke. Comencé como jefe de turnos y un año más tarde asumí el puesto de director de calidad. Ahora tengo a mi mando a un jefe de equipo y a doce trabajadores."

 

¿Qué significa exactamente «control de calidad»?

"No puede describirse de manera tan breve. Básicamente cada trabajador es responsable de la calidad. Existen muchos tipos de calidad. Nuestra tarea es trabajar de manera preventiva y apoyar a los compañeros a llevar a cabo sus tareas de manera razonable y aprender de los fallos que siempre pueden aparecer para que no se vuelvan a repetir. Esta es una parte importante de nuestro trabajo. Aquí proveemos diariamente 4000 automóviles y si algo falla por nuestra parte, entonces las líneas se paralizan en Volkswagen. Esto, por supuesto, se debe evitar en cualquier caso."

 

¿Qué es diferente en Schnellecke con respecto a otros?

"En Schnellecke muchas cosas son diferentes. Lo que encuentro especialmente bueno es que, si aquí uno tiene espíritu de equipo y se compromete, puede lograr algo. No importa lo que se haya hecho en el pasado. Aquí se tiene la posibilidad de ascender paso a paso si se es un poco trabajador. Esto también se fomenta aquí de modo activo.
También considero bueno que aquí existe una comunicación regular, también entre diferentes emplazamientos, con la que se producen intercambios con las compañeras y los compañeros de allí y aprendemos los unos de los otros. Uno también se apoya mutuamente, ya he estado alguna vez en Hanóver o Berlín cuando allí la cosa «estaba que ardía»".

 

¿Recomendaría Schnellecke?

"Hay una foto sobre la mesa que muestra a mis hijas. Las dos mayores estudian en Schnellecke y les gusta estar aquí. Esto quizá responde a la pregunta de si recomendaría a Schnellecke como empleador. Lo más bonito que le puede pasar a uno es levantarse por la mañana e ir con gusto al trabajo. Y esta es la suerte que tengo aquí."